MauricioFernándezMauricio Fernández, quien funge como alcalde del municipio de San Pedro Garza García por segunda ocasión desde el 31 de octubre, es un personaje que, más que político, pareciera que aspira a trascender en el recuerdo de los regiomontanos como un justo revolucionario de su tiempo.

Y aunque debo confesar que no considero que él comparta las características personales generalmente valoradas en personajes de este tipo, él insiste en demostrar que sí lo hace. Dejando ver su estilo político desde el momento de su campaña electoral en la que era sencillo encontrar publicidad en el municipio con la frase “Hay que blindar San Pedro”, Mauricio Fernández ha protagonizado varias apariciones públicas que han puesto en acción a diferentes autoridades del orden legal y político en general (podemos destacar entre ellas a la PGR, al también recién electo alcalde de Monterrey Fernando Larrazabal y al mismo Presidente de México Felipe Calderón).

El alcalde de San Pedro Garza García ha abanderado su gobierno en base a considerar que él “tiene los huevos” suficientes para “enfrentar a los cabrones” que sean necesarios y “tomando atribuciones que no le corresponden” para darle al municipio la seguridad que le corresponde, haciendo con ello alusión a la lucha contra el narcotráfico que actualmente se vive en ese municipio y en la zona metropolitana en general. Y aunque buena parte de los regiomontanos parece de acuerdo con las medidas tomadas por él, Mauricio Fernández es una persona que, a mi parecer, podría traer problemas serios para la población. Yo respeto si él ha decidido revestirse de una actitud temeraria porque la considera necesaria para el cumplimiento de sus funciones; esa es una decisión muy personal de su gobierno, y que si así la ofreció a los sampetrinos hace bien en cumplir. Sin embargo, su falta de respeto para dirigirse en sus discursos y en sus actitudes déspotas es lo que considero inquietante  y molesto. Me preocupa la historia de “indios y vaqueros” que pudiera desatarse en la fantasía de los regiomontanos que están deseosos de soluciones mágicas para los problemas sociales de la ciudad al creer que ya hemos encontrado a nuestro “Llanero Solitario” que cobre venganza por todas las víctimas caídas.

Espero que no se nos olvide que, finalmente, Mauricio Fernández es un servidor público como tantos más, el cual por supuesto merece el apoyo de quienes han confiado sus expectativas en él en pro de una mejor comunidad. Pero que habrá que tener presente nuestra capacidad de observación y análisis crítico ante las propuestas de este hombre; pero sobre todo, tendremos que recordar que el recurso más valioso con el que contamos para aspirar a una sociedad de tolerancia es el respeto. Recordar este principio habrá de ser el reto ante la urgente necesidad de seguridad en nuestra comunidad nuevoleonesa, a pesar de cualquier cuento de fantasía que se nos presente en el que decir las frases mágicas “abracadabra” o “partiendo hocicos con muchos huevos” parezcan reales.

Y como dato de apoyo, les dejo aquí el link a una entrevista y reseña que la revista Gatopardo realizó a Mauricio Fernández el día en que atendió a la toma de protesta como alcalde de San Pedro Garza García, de la cual quiero rescatar estas líneas de mi particular interés en las que él mismo hace referencia a la práctica de la cacería que disfruta desde hace ya varios años: “Si matas a un elefante, puedes hacer muchas cosas en la vida. Yo, no tienes idea de cuántos elefantes he tenido que matar para poder ser yo mismo”.

P.D. Ayer se publicó que el alcalde sampetrino tiene ahora el apoyo del fondo “Todos Por La Seguridad”, en el que se podrán recibir contribuciones económicas en favor de los “programas” propuestos por él. Ayer era una preocupación, hoy es una realidad.