Desde el pozo de los males
Desgraciadamente, debe suceder algo en nuestras narices para darnos cuenta el grado de violencia que se vive en el estado, o para despertar la indignación de otro sector de la población que parecía ajena. Esto NO es nuevo.
-“Un día después del atentado en el Café Iguana”, vía Regioblogs.
Yo fui al Café Iguana durante varios años. Mis amigos con quienes iba son, hoy día, profesionistas y gente que trabaja. Algunos son padres y madres de familia.
Desde que la delincuencia organizada ha azotado a mi ciudad con violencia extrema he tenido que cambiar mi estilo de vida a cambio de continuar con vida; he tenido que cambiar mi libertad por obtener mayor seguridad. Y lamento, entre otras cosas sencillas, dejar de disfrutar de un lugar clásico como éste en el que encontraba buen ambiente, excelente rock, unas cervezas y la maravillosa compañía de grandes amigos.
Y me pueden hacer el anti-doping cuando quieran.
Sé que hay personas no sanas en un ambiente como en el del Iguanas (como mejor se le conoce a este antro clásico del centro de Monterrey). Pero también es real que no todos quienes disfrutamos de ello seamos unos malvados. El punto es que “éste” no es el punto.
Una comunidad más de nuestra ciudad ha sido herida; quizá hasta de muerte. Una comunidad de los algunos que la constituyen, pero no por eso poco conocida por todos. Sus integrantes han decidido manifestarse ante el doloroso hecho del asesinato de Pablote y El Enano junto con otros dos jóvenes más en la madrugada de hoy, en un hecho obviamente relacionado con la delincuencia organizada.
Tristemente, esta manifestación es rechazada y descalificada por algunos en nuestra ciudad.
Este acontecimiento refleja parte de lo sucedido en nuestro país con respecto de la violencia y el poder que le hemos facilitado a la delicuencia organizada. La intolerancia contra lo que no conocemos o no nos gusta abre brechas que, después, permiten a la delincuencia organizada cometer sus abusos. La crítica destructiva es una valiosa oportunidad de separación para los criminales como los que cometieron los asesinatos de esta madrugada.
Hay personas que hacen mal uso de drogas y alcohol; siempre las ha habido. Las hay con la pornografía, en la enajenacion con el internet y los videojuegos, y con problemas compulsivos para apostar en casinos. Hay quienes gastan mucho dinero en bonos para partidos de fútbol, en obscenas cantidades de comida chatarra, o para comprar ropa y zapatos. Pero los que cometieron estos asesinatos por la madrugada no son solo personas con vicios: Son personas que hacen negocios, fomentan y se aprovechan de los vicios de otros. Hay una gran diferencia.
Está claro que en todos los casos estamos tratando sobre problemas sociales serios que merecen preocupación y acción, pero no son iguales. Nuestro error es atacarlo todo como igual. Esos son prejuicios y no nos llevarán a nada útil.
No desviemos nuestra atención; no nos confundamos. Una comunidad ha sido herida y hoy se manifiesta en contra de ello. Hemos sido lastimados y humillados como en otras áreas y modos lo hemos sido todos en esta ciudad, de una forma u otra.
Hoy esta comunidad expresa su tristeza, dolor y desacuerdo. ¿Qué hacemos los demás para buscar un alto a esta violencia que también es nuestra?
El Café Iguana es, quizá, un poco como México: Hay malas personas, pero también las habemos buenas personas. Soy parte de esta comunidad y soy mexicana. Yo también tengo el derecho y la responsabilidad de manifestarme en contra de la violencia.
6 Comentarios
aunque estoy muy de acuerdo contigo en que el enfoque de la situación no debe perderse, tambien es muy cierto que todos, consumidores o no, debemos entender que la raíz de este asunto es uno de negocios, de ley de oferta y demanda, y que al parecer llegamos al punto en que mientras haya quién compré, seguiremos con problemas…
Realmente lamentable que la juventud de hoy se encuentre un tanto limitada y cautiva en casa por “seguridad”, pero la verdad es que hasta en casa podemos ser agredidos sin importar si somos jóvenes o viejos, esto ha rebasado por mucho a nuestras autoridades, en las cuales depositamos más que un voto al elegirlos, les dimos nuestra confianza, la cual ha sido defraudada. Pueden existir algunas ideas prácticas, justas y legales para controlar esta situación pero mientras las personas que tienen la “autoridad” para ejecutarlas estén sucias de alma y mente, será difícil lograr volver a la tranquilidad Familiar y de sociedad que aspiramos vivir en nuestro País.
mi cd esta agonizando….y yo no se como ayudarla, esto ya sobre pasa mis alcances y nadie se digna ayudarla… por favor ayudaaaaaaaaaaaa!!! una cd. prospera, con muchos recursos materiales y naturales y con un grupo de personas hermosas y llenas de luz la habitan esta agonizando, que puedo hacer? esta muy herida… ayuda por favor!!!
Les recomiendo que lean este post de mi muy querido amigo @JapyMig. Intentó agregar su comentario pero tuvo problemas técnicos. Pero conózcanlo aquí:
http://comentariospersonales.insesys.com/2011/05/indignados-y-sorprendidos.html
El dolor es evidente, estamos sufriendo y ese dolor no hay más q convertirlo en fortaleza…fortaleza para q nuestros hijos no sufran los daños colaterales q trae esta guerra … Mi hermano expresa en su muro q no se siente orgulloso d México y eso duele más xq somos un pueblo tan hermoso lleno d gente trabajadora…siento mucho la pérdida q han sufrido y confío en q somos más los q anhelamos paz ….
Es verdad tanta violencia nos rodea. el domingo 22 de mayo fuimos victimas de la delincuencia. pero una pregunta surge. que hacemos? el gobierno esta haciendo su parte, y nosotros? yo propongo una manifestación en las familias enseñado principios y valores. Estamos viviendo una crisis de valores y principios. en mi punto de vista esta es la raíz. Si hay diferentes maneras de manifestarnos y por que no voltear a Dios y pedir a este ser supremo su intervención y nosotros hacer nuestra parte. Les invito que oremos a Dios por Monterrey Nuevo Leon mex. y por nuestras autoridades y accionemos cada día comenzando el cambio por nosotros mismo.
Manifestación en la familia, espiritual, y en mi.